
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «¡Levántate y anda!».
Realmente me gustó al imagen. Les dejo esta rima de mi querido Becquer.
Perdonen pero hoy no podré deleitarlos con más palabras que estas.
Sí, la inspiración está ausente.



0 Opinaron hasta el momento:
Publicar un comentario en la entrada
¡Gracias por tu comentario!